Hay decisiones que uno toma con el cerebro y otras que toma con algo más profundo. Irme a Montreal, con más de una década de carrera quirúrgica encima, dejando consulta, quirófanos y zona de confort para volver a ser "el nuevo" — esa la tomé con las dos cosas.
Volver a ser estudiante
El Fellowship CETOC en la Université de Montréal es de esos programas que te desarman y te vuelven a armar. Cirugía esofágica de alta complejidad, broncoscopia-endoscopia intervencionista, cirugía robótica. De madrugada, en francés, a temperaturas que un medellinense no tiene por qué conocer.
Recuerdo la primera vez que caminé al hospital a -25°C. La cara me dolía. Literalmente me dolía la cara de frío. Y recuerdo haber pensado: "¿qué hago yo aquí?". La respuesta llegó unas horas después, viendo una reconstrucción esofágica que en ese momento pocos lugares del mundo hacían con esa naturalidad: aquí estoy para traerme esto a casa.
Lo que aprendí del sistema canadiense
- La obsesión por el protocolo. Nada queda al azar ni a la memoria. Cada paso de cada procedimiento tiene una razón escrita, medida y auditada. La excelencia no es un talento: es un sistema.
- El respeto por el tiempo del paciente. La puntualidad como forma de respeto clínico me marcó profundamente.
- La humildad del experto. Vi a cirujanos de fama mundial preguntar "¿qué opinas tú?" al residente más joven del equipo. El ego estorba en el quirófano; la pregunta salva vidas.
- La tecnología como herramienta, no como espectáculo. El robot quirúrgico más avanzado del mundo no vale nada sin criterio. Primero el paciente, después el juguete.
Lo que aprendí de mí
Que se puede empezar de nuevo a cualquier edad. Que el idioma se aprende hablando con pacientes que necesitan entenderte — hoy atiendo con la misma naturalidad en español, inglés y francés, y ese es un regalo directo de esos inviernos. Que la familia que te acompaña a una aventura así es el verdadero equipo quirúrgico de tu vida.
Y que la nieve, después de todo, también se aprende a querer. (Mentira. La nieve no. Pero Montreal sí.)
Lo que significa para ti, mi paciente
Todo esto no es anécdota: es la razón por la que hoy en Medellín ofrezco broncoscopia intervencionista, cirugía esofágica de mínima invasión y cirugía robótica con estándares que aprendí en uno de los mejores sistemas de salud del mundo. Cuando te sientes frente a mí en consulta, esos inviernos trabajan para ti.
Esta historia —y muchas otras que no caben aquí— hará parte de mi próximo libro. Te iré contando por este blog.